La cantidad de relojes inteligentes que uno puede encontrar fácilmente en Internet es tan abrumadora que muchos no saben por dónde empezar. Los económicos son algunos de los más buscados por los usuarios, pero hay quienes se preguntan si miden bien la salud o es mejor invertir un poco más para controlar la salud a fondo.
Al igual que ocurre con los teléfonos móviles, los relojes más baratos no cuentan con la tecnología más avanzada que existe en la actualidad. Son opciones más comunes que recortan habitualmente en pantalla, funcionalidades y sensores, así como en la forma de recopilar la información de tu cuerpo.
La tecnología de los relojes baratos
La mayoría de los relojes baratos funcionan con un sistema de fotopletismografía, el cual puedes identificar fácilmente por una luz verde que emite sobre la piel para medir los cambios en el volumen del flujo sanguíneo. En cambio, los modelos premium emplean sensores avanzados que son más discretos y precisos.
El problema de este sistema de los relojes de 50 euros es que las interferencias provocadas por el movimiento del brazo, sudor o luz ambiental es mucho mayor que en relojes caros. La capacidad de procesamiento de estos últimos utiliza algoritmos que permiten recibir una señal más limpia, distinguiendo con mayor facilidad el latido del corazón.
Sin embargo, en el uso cotidiano, sí que ofrecen un rendimiento aceptable para la gran mayoría de usuarios que no necesitan las funciones más avanzadas. Destacan principalmente cuando el usuario se encuentra en reposo, ya que la lectura es más precisa. En estos casos, la diferencia entre un reloj barato y uno de mayor precio se reduce considerablemente.
Las limitaciones al hacer deporte
La diferencia se amplia cuando buscamos un rendimiento alto en diferentes situaciones, como durante el ejercicio, especialmente en aquellos de alta intensidad. La baja capacidad de procesamiento de un smartwatch barato impide filtrar adecuadamente el movimiento, ofreciendo lecturas de pulsaciones que pueden diferir bastante de la realidad.
Para obtener una lectura precisa se requieren unos sensores de alta sensibilidad que no son comunes en relojesde este rango de precio. Los datos de estos dispositivos no deben tomarse como oficiales, ya que no realizan una medició real del color de la sangre.
El peligro de la presión arterial
Muchos relojes baratos incluyen una función de medición de presión arterial, pero resulta muy importante realizar una advertencia muy importante sobre esta característica cada vez más común. No pueden medir la tensión de forma fiable sin un brazalete de inflado, así que no debes entender este dato como real.
Práctiamente, cualquier reloj de 50 euros o menos que promete esta función esta ofreciendo datos simulados mediante algoritmos que no tienen ninguna base médica, lo que significa que no es una base para controlar la hipertensión y, de hecho, puede suponer un riesgo grave para la salud. De modo que, si estás buscando un rendimiento óptimo en tareas deportivas y tener un control saludable de tu cuerpo, deberías buscar alternativas de un mayor precio.
