Pagar los 849 euros que costaba el Galaxy S25 FE en su lanzamiento era complicado teniendo tan cerca al modelo estándar. Sin embargo, cuando hay de por medio una oferta de casi 350 euros en su versión de 256 GB, la película cambia por completo. Por lo que cuesta ahora mismo es una de las compras más justificadas teniendo en cuenta que se trata de un gama alta que se merienda a la gama media y que se actualiza hasta la próxima década.
La rebaja más bestia por el Samsung Galaxy S25 FE la tiene AliExpress. El modelo de 8 GB de RAM y 256 GB de memoria se queda en solo 502,39 euros. No hay que temerle a envíos eternos ni sorpresas de aduanas, ya que se envía gratis desde Francia y llega a casa en menos de 5 días laborables, con 15 días de devolución gratuita y pago en plazos sin intereses con Klarna o PayPal.
Aunque si eres de los que prefiere la tranquilidad de Amazon, también lo tienen rebajado a 542,30 euros. Son cuarenta euros de diferencia frente a la tienda asiática, pero a cambio tienes el mes entero de prueba para devolverlo si no te convence y la gestión directa de su servicio posventa.
Construcción de gama alta y pantalla premium
La gran diferencia entre este Galaxy S25 FE o cualquier otro teléfono de gama media está en las sensaciones en mano. El cuerpo del teléfono es de aluminio sólido, ambas caras llevan cristal Gorilla Glass Victus+ y cuenta con protección IP68, lo que significa que un chaparrón o un accidente en la piscina no te van a obligar a cambiar de móvil.
Para la pantalla usa un panel plano Dynamic AMOLED 2X de 6,7 pulgadas con 120 Hz de refresco. Los colores y el contraste son los típicos a los que nos tiene acostumbrados Samsung y ver series aquí es una gozada, pero lo mejor es su brillo de 1.900 nits, puesto que vas a poder leer mensajes o seguir una ruta de Google Maps a pleno sol sin tener que tapar la pantalla con la mano.
Siete años de soporte, Galaxy AI y batería de 4.900 mAh
El verdadero argumento de compra frente a cualquier rival es el soporte. Samsung garantiza siete años completos de actualizaciones de Android y parches de seguridad. Si te compras este móvil hoy, va a seguir recibiendo novedades del sistema hasta 2032.
Para moverlo todo recurre al procesador Exynos 2400e, un chip propio de Samsung que se encarga de que One UI vaya como la seda y mueva sin esfuerzo todas las herramientas de Galaxy AI, desde el rodeo para buscar con Google hasta la traducción de llamadas o el borrador de objetos en fotos. Su batería de 4.900 mAh aguanta la jornada completa de uso intenso y lleva carga rápida de 25W, carga inalámbrica de 15W y carga inversa para darle batería a tus auriculares pegándolos a la espalda del teléfono.
Cámara con zoom óptico de 3 aumentos
En esta franja de precio lo habitual es encontrarse una buena cámara principal y dos sensores que suelen ser de adorno. Aquí Samsung marca distancias en el Galaxy S25 FE con un teleobjetivo óptico de 8 MP con 3x, perfecto para acercarte a un escenario o a un monumento sin perder nitidez y para sacar retratos con un desenfoque profesional.
La cámara principal de 50 MP destaca por clavar los tonos de piel sin empastarlos y por salvar fotos nocturnas en calles oscuras o restaurantes sin ruido. El conjunto se completa con un ultra gran angular de 12 MP para paisajes y una cámara frontal de 10 MP, sumando una grabación de vídeo muy estable en 4K y 8K que no tiembla aunque vayas caminando gracias al OIS.
Por 500 euros, poco más se le puede pedir a un smartphone, y menos tratándose de una marca tan fiable como Samsung.
