Hay marcas que hacen del Mobile World Congress una cita ineludible. Son las que dan sentido a acudir cada año a la feria y, sin duda, 2026 ha sido en el que hay un nombre propio por encima de todos los demás. Xiaomi se estableció como la marca que eclipsó la actualidad de la feria con un despliegue en su stand que pocas veces hemos visto los que ya llevamos muchos años pisando la moqueta de la Fira de Barcelona.
El stand de Xiaomi en el MWC 2026 ha sido, ante todo, la puesta en escena de una idea: que la IA ha dejado de ser un icono en la pantalla para convertirse en el “pegamento” invisible entre el móvil, el coche y el salón de casa. Desde que cruzas la línea naranja del perímetro, todo —luces, sonido, incluso el café que ofrecía la marca a todos los asistentes a la feria parece coreografiado para demostrar ese ecosistema “Human × Car × Home” que la marca ha convertido en eslogan y en declaración de intenciones.
@movilzonaoficial Un paseo por el stand de Xiaomi en el MWC: TODOS LOS PRODUCTOS que pudimos conocer. OJO al VISION GT que te cuento cómo podrás conducirlo xiaomi mwc
Un hogar que te mira (y te entiende) y nos dejó «mulocos».
Vamos a llevaros a través de las diferentes estaciones que vimos en el stand y la primera fue un piso piloto que no parece un showroom tradicional, sino un pequeño laboratorio de comportamiento humano. Aquí es donde Xiaomi enseña músculo con Miloco, su “Local Copilot” doméstico, el primer despliegue real de su modelo fundacional MiMo aplicado a todo el hogar. No se trata de encender luces por voz: el sistema observa, recuerda y empieza a anticiparse a lo que puedes necesitar.
En una de las demos más gráficas que, aunque no fue en primera persona sino mediante un miembro del staff, vimos como se sienta en el sofá, enciende la tele y coge el móvil; sin una sola orden explícita, la iluminación se atenúa, el tono de las lámparas cambia y el robot aspirador se queda quieto en su base para no interrumpir. Entonces, cambia la escena: el mismo sofá, pero ahora con libros abiertos sobre la mesa y sin televisión; la luz fría cae exactamente sobre la zona de lectura, el aire acondicionado ajusta un par de grados la temperatura y el sistema sugiere música ambiental suave por los altavoces.
La clave, nos repetían los ingenieros, es el razonamiento multimodal. Cámaras, sensores y datos se combinan para interpretar contexto, no solo eventos. Miloco no responde a una receta de “si pasa A, haz B”; aprende de nuestros patrones y estados —ver la tele, dormir, trabajar— y actúa como un cerebro de casa, no como un mando a distancia más. Todo esto corre sobre una arquitectura edge-cloud que deja claro otro mensaje: los datos sensibles se procesan localmente, en el propio ecosistema, y solo lo imprescindible viaja a la nube.
IA que se extiende del bolsillo al coche
Salimos del “piso Xiaomi”y nos vamos al «garaje» donde, sin duda, las miradas se quedaron cautivadas por el Xiaomi Vision Gran Turismo. En directo, el nuevo hypercar parece una escultura: cabina en forma de lágrima, canales aerodinámicos que atraviesan la carrocería y una luz trasera en halo que recorre el ancho del coche como una firma luminosa. Los responsables de su diseño no nos dejaron de repetir que estaba “esculpido por el viento”, y tiene sentido cuando te colocas de perfil y ves cómo todo el coche es un túnel de aire controlado, desde el Active Wake Control hasta los pasos de rueda.
Dentro, se materializa el concepto de“Sofa Racer”. No es el interior minimalista típico de un coche, sino una especie de salón inmersivo con arquitectura de bucle continuo en asientos, paneles y consola. La idea es que sigues dentro del ecosistema “Human × Car × Home”, es decir, el mismo sistema que en casa regula luces y temperatura ahora adapta la iluminación ambiental del coche a tu estado de ánimo, sincroniza tu música y continúa conversaciones con la IA que empezaste en el salón.
Junto al prototipo, brilló con luz propia el que sí que podremos ver en las calles – porque el hypercar, de momento, solo es un prototipo y su volante solo se podrá «coger» en el Gran Turismo de la PS5 -. El Xiaomi SU7 Ultra pone el contrapunto, es menos futurista, más coche, pero igual de integrado en el mismo concepto y estrategia de la marca. Aquí la IA se traduce en asistencia a la conducción avanzada, sensorización a lo largo de toda la carrocería y conexión directa con HyperAI, la capa de inteligencia que Xiaomi extiende a móviles, vehículos y hogar, apoyada en la colaboración con Google Gemini.
HyperAI y móviles: la pantalla ya no es el centro
Entre piso y garaje, el resto del stand estaba enteramente protagonizado por los productos de Xiaomi y, como no, de su nueva Xiaomi 17 Series y el Leica Leitzphone expuestos casi como piezas de museo. Es el recordatorio de que, para Xiaomi, el smartphone sigue siendo el mando universal y una pieza clave de su ecosistema.
Los Xiaomi 17 Ultra exhibidos combinaban dos discursos: el de la fotografía —con sensor principal LOFIC de 1 pulgada y el primer teleobjetivo Leica APO en móvil— y el de la IA que entiende escena, contextos y hábitos fotográficos. Pudimos disfrutar de demos como la de jugar con un modelo y, al cambiar de un contraluz duro a una escena nocturna simulada, la cámara ajusta exposición, gestión de reflejos y microcontraste como si de un editor silencioso se tratase.
Pero la pieza o característica más comentada – y probada – fue la Dynamic Back Display de los 17 Pro y 17 Pro Max, la pequeña pantalla trasera que Xiaomi vende como “otra ventana a la IA”. Desde ahí puedes ver vistas previas de selfies con la cámara principal, mostrar visuales dinámicos o incluso mini-juegos controlados por gestos, pero en el stand la usaron como escaparate de interacción constante con el asistente: recordatorios contextuales, indicaciones de ruta que continúan en el coche, o notificaciones del hogar cuando «Miloco» detecta algo fuera de lo normal.
El Leica Leitzphone, por su parte, fue el objeto fetiche del stand: panel trasero de doble tono, textura tipo cuero y un lenguaje de diseño que bebe directamente de las cámaras M de Leica. Es menos demo de IA y más declaración estética, pero encajó en el discurso que desarrolla Xiaomi de cara a 2026 de combinar tecnología agresiva con diseño clásico y aspiracional.
Electrodomésticos que dejan de ser atrezzo
En casi cualquier otro stand, las lavadoras, frigoríficos y aparatos de aire acondicionado estaban puestos, en muchas ocasiones, en un rincón secundario, casi como trámite. Aquí Xiaomi los colocó como una extensión natural de lo que veíamos en el piso piloto de «Miloco»: grandes electrodomésticos conectados a la misma capa de IA que entiende escenas, ritmos y preferencias.
Las demos, esta claro que menos espectaculares que un hypercar, eran mucho más reveladoras de la ambición de la marca. De frigoríficos que ajustan ciclos y modos según patrones de apertura y temperatura ambiente, lavadoras que optimizan programas en función de hábitos reales y aire acondicionado que aprende de tus horarios, no solo de una programación fija. Lo interesante es que Xiaomi habla de estos productos no como aparatos aislados, sino como partes de una red inteligentes en un sistema que se coordina por IA para mejorar confort y eficiencia a escala de hogar.
Y todo esto no se puede llevar a cabo sin la esquina menos visitada, pero quizás más clave. En un espacio eclipsado por los diferentes productos podíamos conocer detalles como la nueva fábrica de electrodomésticos inteligentes en Wuhan, tercera gran base de producción tras la de smartphones, y sobre todo algo de información de la superfábrica de vehículos eléctricos. Automatización, digitalización e IA no solo para los productos, sino para el propio proceso de fabricación, con el objetivo declarado de reducir residuos, optimizar recursos y mejorar su perfil ESG, algo que subrayan con la mención a la calificación MSCI ESG “A” y su presencia en listas como China ESG 50 y Fortune Global 500, eran algunos de los highlights corporativos destacados.
Un ecosistema como narrativa central
Al salir del stand y volver al ruido general del MWC, la sensación es que Xiaomi no ha venido a enseñar un catálogo de productos, sino dar un un relato cohesionado. El mismo hilo de IA recorre el móvil que quieres tener en el bolsillo, el coche que sueñas conducir y la lavadora que haces su trabajo en silencio, cosidos por capas como Miloco y HyperAI que prometen contextos compartidos, memorias comunes y respuestas proactivas.
En un congreso saturado de promesas de IA generativa y asistentes conversacionales, Xiaomi ha pasado de la teoría a la práctica. La IA te baja la luz cuando te tumbas en el sofá, afina el clima del salón y extiende esa lógica hasta el pedal del acelerador de un hypercar eléctrico. El mensaje final, repetido en cada demo y en cada conversación en el stand, es tan simple como ambicioso: la era de la IA, para Xiaomi, empieza exactamente donde se apagan las pantallas.
