Nunca entendí del todo la fascinación por los iPhones. Desde mi perspectiva, gastar más de mil euros en un móvil cuyas prestaciones no superan claramente a un Android gama alta me parece un sinsentido. Sí, tienen buena construcción, cámaras competentes, pantallas brillantes… pero eso ya no es exclusivo de Apple. ¿Entonces por qué tanta gente sigue comprando iPhones? Es más, si me pusieran una pistola en la cabeza, a día de hoy solo habría un modelo que me compraría, a título personal, el iPhone 15 Pro.
Me cuesta no pensar que se trata más de un símbolo de estatus que de una elección racional. Durante años, Apple supo posicionarse como “lo premium” en tecnología, y muchos aún compran sus productos para transmitir cierta imagen. Pero esa aura de innovación se fue diluyendo con el tiempo. De hecho, las acciones de la compañía no dejan de bajar, y son muchos los que culpan al propio teléfono de apple, anclado en términos de innovación, y al software de la marca, con Apple Intelligence como el principal culpable.
Yo mismo solía admirar a Apple. Tuve un iPad que cuidé como oro, con batería impecable y en perfecto estado físico, pero al que un día dejaron de darle soporte. No podía instalar ni actualizar nada. Mientras tanto, con mis viejos Android podía seguir usando apps simplemente instalando una APK. Evidentemente, Apple da a entender que, por muchas actualziaciones que prometa, no está tan interesada en la longevidad real de sus productos, sino en que compres el siguiente modelo.
Y, llegados a este punto, ¿es mejor comprar el último modelo, o uno del año pasado?
Apuesto por el iPhone 15 Pro
A día de hoy, solo hay un iPhone que me llama la atención, y no es el iPhone 16 Pro Max con toda su parafernalia. Es el iPhone 15 Pro. Un modelo que ya no es el más nuevo, pero que representa, al menos hoy, la mejor relación entre prestaciones y precio en el ecosistema Apple.
¿Por qué? Porque, seamos honestos, el salto del iPhone 15 Pro al 16 Pro es marginal. Sí, el nuevo modelo tiene una pantalla un poco más grande (de 6,1 a 6,3 pulgadas), algo más de peso, y un botón adicional dedicado a la cámara. También tiene mejoras internas: un nuevo chip A18 Pro diseñado para inteligencia artificial, mejor refrigeración y una batería que promete hasta cuatro horas más de duración.
¿Pero realmente necesitas todo eso? La cámara del 16 Pro ahora tiene un ultra gran angular de 48 MP y zoom de 5 aumentos, frente al de 3 en el 15 Pro. Ideal para creadores de contenido o profesionales del video, pero probablemente innecesario para el usuario común que sube sus fotos a Instagram.
La estrella del iPhone 16 Pro es su enfoque en la IA, lo cual puede sonar tentador. Pero la mayoría de funciones de Apple Intelligence ni siquiera están disponibles aún, y las que lo estén en 2025 también llegarán (aunque limitadas) al iPhone 15 Pro. Así que pagar más ahora por funciones que no vas a usar, o que ni siquiera están activas, me parece un mal negocio.
Y eso nos lleva al punto clave: el iPhone 15 Pro ha bajado de precio. Aunque Apple ya no lo vende directamente, algunos distribuidores lo tienen con descuentos significativos, pero es difícil encontrarlo entre tanto producto reacondicionado que encontramos en comercios de todo tipo.
Si lo encuentras por menos de 1000 euros, con un diseño idéntico al del 16 Pro, potencia de sobra y la mayoría de las funciones que realmente importan, hoy es el único iPhone que realmente merece la pena. No por lo que representa, sino por lo que ofrece.
