En X, la red social antes conocida como Twitter, el usuario Genius Manu (@geniusmanu_) compartió una publicación que rápidamente nos ha llamado la atención. En ella, compara las fotos hechas con el primer iPhone, con las del último lanzamiento de Apple de este mismo año, el iPhone 17 Pro Max.
La comparación, que cubre casi 20 años de evolución tecnológica (recordemos que el iPhone original se lanzó en 2007) sorprendió a muchos por un motivo inesperado: la diferencia entre ambas imágenes no resulta tan abismal como cabría esperar.
La publicación de Manu muestra que sí, las fotos actuales son mejores, sobre todo en escenas de interior con poca luz, pero la brecha no es tan espectacular como Apple suele prometer con cada nuevo lanzamiento.
Eso nos lleva a pensar, ¿hasta qué punto la innovación en cámaras móviles está alcanzando un techo perceptible para el usuario más casual?
La comparación en detalle
El iPhone de 2007 debutó con una cámara de 2 megapíxeles, sin flash, sin modo retrato y con un rango dinámico muy limitado. Las fotos eran básicas, con ruido visible y colores apagados.
Por contraste, el iPhone 17 Pro Max cuenta con (coge aire) una cámara principal de 48 Mpx con apertura ƒ/1,78, estabilización óptica de segunda generación y fotos de superalta resolución en 24 y 48 Mpx. Añade un teleobjetivo x2 de 12 Mpx y un ultra gran angular de 48 Mpx con apertura ƒ/2,2 y campo de visión de 120°. Para mayor alcance, integra un teleobjetivo Fusion de 48 Mpx con zoom x4 (100 mm) y diseño en tetraprisma, además de un teleobjetivo x4/x8 de 12 Mpx (200 mm), ambos con estabilización avanzada y tecnologías de enfoque híbrido asistidas por IA.
En la comparación de características, está claro que tenemos un ganador. Ahora, en la práctica…
La diferencia más clara está en las tomas de interior, ya que el modelo actual captura más luz, conserva detalles en sombras y ofrece colores más naturales. No es que sea una diferencia radical como la que encontraríamos entre los móviles más modernos del mercado y las cámaras VGA de los primeros teléfonos móviles, pero es evidente.
En exteriores con buena iluminación, en cambio, el salto visual es menor. Y ahí es donde radica la clave: 18 años después, la superioridad existe, pero no siempre es un cambio revolucionario.
De hecho, las respuestas al post de Genius Manu siguen esta línea. Muchos coinciden en que la cámara del iPhone 17 Pro es mejor, pero también reconocen que el avance no justifica la narrativa de “revolución” que Apple suele utilizar en sus presentaciones. En escenas cotidianas, la mejora se siente más como una evolución gradual que como un salto drástico y no parece que hayan pasado casi dos décadas entre capturas,
Otros señalaron, a modo de broma, que se sienten estafados y que le devuelvan su dinero para comprar un iPhone de primera generación.
Al final, en 2007, sacar una foto aceptable con un teléfono ya era sorprendente. En 2025, en cambio, esperamos resultados comparables a cámaras profesionales, en cualquier condición de luz, y de manera instantánea, algo que todavía no se ha alcanzado, por las propias limitaciones del diseño de nuestros smartphones.
Lo que queda claro es que la diferencia con respecto al primer iPhone no es tan monumental como podríamos imaginar tras década y media de desarrollo.
