Estamos viviendo una primavera de todo menos aburrida en España, sobre todo si viajas en tren. Y es que, al gran apagón del 28 de abril, hay que sumarle que, durante el pasado fin de semana, más de 10.000 pasajeros quedaron atrapados por el colapso en la red ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. El motivo, un aparente robo de cables de cobre que provocó fallos graves en toda la red ferroviaria.
Y ojo, que el motivo es mucho más importante de lo que se piensa. Si es verdad que todo es fruto de un sabotaje que ha ocasionado grande problemas en el sistema de señalización, paralizando la circulación de al menos 30 trenes y causando retrasos de hasta seis horas, vas a tener complicado recuperar el dinero de tu billete. Y de momento, es lo que está pasando, ya que lo que en un principio parecía un acto de delincuencia común, ha sido calificado por el Gobierno como un «sabotaje».
¿Qué pasa si es un sabotaje, y no un accidente?
Después de ver alterados sus planes, pasar horas encerrados en una estación de tren, o esperando horas sin saber lo que pasa con sus viajes, ahora los afectados por este aparente sabotaje se enfrentan a otro gran problema: quedarse sin compensación económica por el incidente.
Y es que Renfe, siguiendo el Reglamento 2021/782 del Parlamento Europeo, no está obligada a reembolsar el billete si el retraso o cancelación se debe a causas extraordinarias fuera de su control, como fenómenos meteorológicos, actos terroristas o, como en este caso, sabotajes. Es decir, si se confirma esta calificación, los pasajeros tendrán muy difícil reclamar la devolución de su dinero.
Así lo detallan las directrices para solicitar indemnizaciones o devoluciones:
Conforme a los establecido en el Reglamento 2021/782 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2021, sobre los derechos y las obligaciones de los viajeros de ferrocarril, la empresa ferroviaria no estará obligada a indemnizar si puede demostrar que el retraso, la pérdida del enlace o la cancelación se debió directamente a, o a causas vinculadas inherentemente con:
Circunstancias extraordinarias ajenas a la explotación ferroviaria, como los fenómenos meteorológicos extremos, las catástrofes naturales graves o las crisis graves de salud pública que la empresa ferroviaria, a pesar de la diligencia requerida por las particularidades del caso, no haya podido evitar y cuyas consecuencias no haya podido obviar o el comportamiento de terceros que la empresa ferroviaria, a pesar de la diligencia requerida por las particularidades del caso, no haya podido evitar y cuyas consecuencias no haya podido obviar, como personas en la vía, robo de cables, emergencias a bordo, actuaciones policiales, sabotaje o terrorismo.
Esto puede explicar por que, aún sin pruebas evidentes, el Gobierno recurre al término «sabotaje», pese a que expertos de la Guardia Civil especializados en robos rurales, tachan los ocurrido como un robo con fines económicos más que a una acción planificada con intención política o de desestabilización. Vamos, que han robado el cobre para venderlo al peso.
Por este motivo, es probable que se suspendan todas las devoluciones hasta que se aclare si fue un acto de sabotaje real o simplemente un robo.
