En años anteriores los dispositivos de gama alta de este fabricante por unas razones u otras, se quedaban un pequeño escalón por debajo de sus contrincantes, pero en esta ocasión sobre el papel esto no parece que sea así ya que todo lo que apunta va en la dirección correcta, con mejoras en los apartados en los que más flojeaba y “potenciando” en las que siempre ha destacado (en estas últimas, como no, está el sonido donde HTC siempre ha sido cabeza de león). El caso, es que las aspiraciones del HTC 10 son máximas, y en este análisis vamos a comentar si estas se cumplen.
Por cierto, y antes de comenzar, hay un detalle que no se debe dejar pasar por alto de esta compañía y que no parece importante: se mantiene el uso de Sense, ahora en su octava entrega, y lo cierto es que ya avanzamos que de nuevo se posiciona como la capa de personalización Android -en este caso Marshmallow- que mejor se comporta y menos recursos consume. Incluso, se han limitado los desarrollos que incluye de forma propia para que el “bloatware” sea apenas inexistente.
Diseño y uso
El aspecto del HTC 10 es realmente bueno, se ha conseguido refinar las líneas del teléfono sin perder la habitual apariencia de los modelos de gama alta de la compañía taiwanesa. Esto, por un lado, mantiene una continuidad que no es para nada mala ya que hablamos de dispositivos que siempre han sido atractivos, pero por el otro pese a que uno de los altavoces frontales ahora pasa a estar en la parte inferior apenas se han reducido las dimensiones (y que el tamaño de la pantalla sea mayor no es una razón de peso, ya que creemos que hay espacio para esto). Pero, eso sí, no hablamos nunca de un modelo especialmente grande ni pesado -se queda en los 161 gramos-.
En la mano el HTC 10 se nota compacto y ergonómico, por lo que utilizarlo de forma continuada es algo que no cansa nada. Su metal se hace notar, como es lógico, pero esto no hace más que dotar al teléfono de un aspecto Premium que se ve confirmado con un biselado en los laterales que por un lado es atractivo y por otro favorece bastante el agarre (y encaja como un guante con el acabado 2.5D de la pantalla).
Los botones laterales de control están en la parte derecha junto a una de las bandejas. Su resistencia y acabado son excelentes, de lo mejor que hemos probado hasta la fecha y debido a un remate diferente es posible confundirlos aunque no se esté mirando el HTC 10. En el lado izquierdo hay otra bandeja adicional, por lo que es importante comentar que la ranura para las tarjetas microSD es independiente, lo que es todo un acierto.
En la parte superior está la toma de auriculares y en la inferior un efectivo micrófono de cancelación de ruidos, el altavoz para los graves y, como no, la toma USB que es tipo C (y compatible con 3.1, por lo que su uso es de lo más rápido). La parte trasera está ligeramente curvada, pero no hace que el terminal baile pero sí que el agarre sea consistente. Un detalle aquí es que el sensor de la cámara no sobresale mucho, pero algo sí.
En el frontal no hay muchas novedades, teniendo un aspecto llamativo y plano (lo que en gran parte se debe al cristal incluido). Eso sí, llama la atención el gran tamaño del sensor frontal, que no desentona especialmente, y la inclusión de un botón “Home” que tiene tal funcionalidad y que además integra el lector de huellas que es realmente bueno. Excelente habría que decir ya que es rápido, sencillo de utilizar y es capaz de “despertar” al HTC 10 con sólo pulsarlo (a este le acompañan dos botones táctiles para el uso del sistema operativo).
En definitiva, un modelo bonito, cómodo y que avanza sobre la ya muy buena imagen que tenían los anteriores modelos de la compañía taiwanesa. La verdad es que el trabajo es bueno, y sin llegar a ser un modelo completamente diferencial, sí que cubre las expectativas que se puedan tener por parte de los que son más exigentes en este apartado.
Pantalla
Buenas noticias en este apartado, ya que en el HTC 10 se ha dado un salto que era muy esperado y, a la vez, necesario: se ha pasado de un panel Full HD a utilizar en este modelo uno QHD. De esta forma, se iguala con la competencia directa y ya no se tiene nada que envidiar. Y, por cierto, esto no repercute de forma directa en la autonomía o el rendimiento, algo que es significativo comentar -y que se comprobará más adelante-.
El caso es que en la pantalla de 5,2 pulgadas, hay una ganancia respecto al modelo al que sustituye y de esta forma se aprovechan las dimensiones del HTC 10, que ofrece una densidad de píxeles por encima de los 500 ppp, por lo que su buen comportamiento en lo que a la definición y calidad de imagen se refiere está fuera de toda duda. Por cierto, no le falta acabado 2.5D que hace que el panel encaje como un guante con la carcasa y protección Gorilla Glass (en su cuarta versión, por lo que se ofrece una alta protección de todo el cristal).
La sensación que se tiene a revisar la calidad del panel es que los colores que ofrece el Super LCD 5, que es el elegido por HTC, están bien compensados y no desentonan en ningún momento -sin tendencias evidentes a caer en la sobresaturación que en algún modelo anterior de la compañía se apreciaba. Además, el brillo es realmente potente, lo que por un lado favorece a una buena visualización en exteriores y a que se tenga una sensación de nitidez muy destacable.
En lo referente a la respuesta táctil no hay problema alguno y, por cierto, las huellas se quedan bastante marcadas, por lo que si se es muy maniático con esto se debe tener en consideración. Por el contrario, el trabajo realizado con los marcos es muy bueno -pero no excelente, permitiendo que el aprovechamiento del frontal se sitúe por encima del 70% de la superficie-.
En definitiva, un panel acertado, que es convincente a la hora de dar el salto de resolución y que, pese a esto, no abusa del consumo. No supera a la calidad ofrecida por el componente incluido en el Galaxy S7, eso es cierto, pero para nada está mal y los usuarios que se hagan con un HTC 10 quedarán satisfechos. Por cierto, es posible encender el panel al estar en reposo con una doble pulsación en este, lo que es cómodo y nos ha parecido muy efectivo… aunque esto se ejecuta de una forma algo más lenta que en los Motorola -pero su efectividad está fuera de toda duda-.
Hardware y rendimiento
En este apartado hay muy pocos peros que poner al HTC 10, ya que los componentes esenciales que son de la partida en este teléfono aseguran un rendimiento fuera de toda duda y, además, posiciona a este modelo en un lugar en el que compite de tú a tú con cualquier otro que hay en el mercado. De esta forma, se demuestra que no se ha dejado nada al azar en el terminal.
El procesador es un Snapdragon 820, un modelo de cuatro núcleos que trabaja a una frecuencia por encima de los 2 GHz con arquitectura Kryo de Qualcomm. Lo cierto es que la “fuerza bruta” que este componente permite es excelente, lo que se nota al iniciar todo tipo de trabajos donde la fluidez es perfecta. Por suerte, y al contrario que en el modelo al que sustituye en el mercado, la temperatura no es un problema -algo que padecieron todos los modelos con Snapdragon 810, no sólo el de HTC-.
La RAM es de 4 GB, lo que asegura un funcionamiento óptimo en multitarea y, también, con los juegos donde se aprovecha al máximo la GPU Adreno 530 y su ancho de banda. La verdad, es que en las pruebas con los títulos en tres dimensiones los resultados fueron increíbles y, lo cierto, es que jugar es todo un placer con el HTC 10. Un excelente detalle es que el habitual retardo al ejecutar desarrollos si se compara con Android “puro” es inapreciable, por lo que la comunión hardware/software es muy efectiva y positiva.
A continuación dejamos los resultados en las pruebas de rendimiento que habitualmente utilizamos en MovilZona y que demuestran claramente que el HTC 10 es uno de los mejores modelos que han pasado por nuestras manos -especial atención en la marca en 3D Mark, que es excelente-:
Lo cierto es que la experiencia de uso es muy buena, y no encontramos fallo alguno en ella. De esta forma se consigue siempre una sensación de tener en las manos un modelo que responderá por mucho que se le exija. Eso sí, creemos que el Galaxy S7 de Samsung es superior al HTC en el momento de “tirar” del SoC de forma directa.
La autonomía no decepciona tampoco, lo que se debe en parte a los 3.000 mAh de carga de su batería y a que el hardware no es muy “tragón” (hay que destacar que la pantalla QHD se comporta bien en este apartado). El caso es que conseguir un día y medio de uso normal es más que viable, y todo ello con un detalle importante: el HTC 10 es compatible con Quick Charge 3.0 -y el puerto de recarga es USB tipo C, que transfiere mayor cantidad de energía-. De esta forma, recargar la mitad de la batería se consigue, siempre, en menos de 30 minutos y sin poner en riesgo el componente.
Hay que destacar que Sense ofrece un Modo de ahorro de energía que resulta bastante útil. Es posible darle uso de forma manual o establecer parámetros para que entre en funcionamiento de forma automática -la carga de la batería restante es la que se utiliza-. El caso, es que esta opción es capaz de rebajar la potencia del procesador o desactivar opciones como la vibración y el uso de la ubicación. El caso, es que se convierte en un verdadero salvavidas.
Cámara
El salto cualitativo que se ha dado con la cámara del HTC 10 es realmente importante, quizá lo más destacable respecto al modelo al que sustituye en el mercado (que no fue precisamente algo que destacara en exceso). El caso es que el sensor integrado, que regresa a la tecnología UltraPixel, le permite estar al nivel de los modelos más destacados, como por ejemplo el Galaxy S7 y, por lo tanto, se coloca entre los mejores de la gama alta de producto por méritos propios.
El componente del HTC 10, hablamos del principal, tiene aparte de la tecnología antes mencionada dos detalles importantes: es de 12 megapíxeles, por lo que está en la línea de lo que actualmente monta su competencia, y el tamaño del píxel es de 1,55 micrómetros lo que, unido a su apertura f/1.8, asegura una adquisición de luz fantástica en todo tipo de situaciones. Por cierto, es posible trabajar en formato RAW, algo que los más exigentes seguro que agradecen.
La calidad de las fotografías es muy buena, con una definición realmente alta y con muy poco o nada de ruido en cualquier situación (incluso en fotos nocturnas, donde eso sí con fuentes de luz intensa sufre algo más de lo esperado). Los colores son vivos y no hay pérdida en la saturación y el contraste lo que ofrece un rango dinámico muy amplio. En resumidas cuentas, una cámara de muy buena calidad que confirma el buen trabajo realizado con el HTC 10.
Un ejemplo de lo que es capaz este teléfono al hacer fotos lo dejamos a continuación, donde hay tomas de todo tipo:
Un detalle a comentar es que debido a la alta adquisición de luz en ocasiones se tiende a que la exposición sea mayor de la deseada, pero para ello se incluye un elemento en el propio círculo de enfoque que permite corregir las variaciones si estas no son efectivas. Eso sí, manipularla es algo que se hace con lentitud, lo que puede desesperar en algún momento.
En lo que se refiere a los vídeos, la calidad máxima que permite el HTC 10 es 4K, y aprovecha de forma excelente el estabilizador que se incluye en el sensor, por lo que los resultados con esta resolución (primer vídeo) y Full HD (segundo) son muy buenos -con una grabación de sonido superior a la media-:
El caso es que en este apartado el nuevo terminal de la compañía taiwanesa no tiene nada que envidiar de ningún otro modelo de gama alta, aunque en opciones como la velocidad de enfoque es superior el Galaxy S7. Por cierto, la aplicación Cámara que incluye Sense es sencilla y cómoda de utilizar, sin que le falte un Modo Pro que es de agradecer -y es muy completo-, en especial a la hora de realizar tomas macro, donde en ocasiones el uso del automático no es convincente.
Detalles adicionales
Pues hay algunas cuestiones que se deben considerar y comentar del HTC 10. Un ejemplo de estas es que en lo que se refiere al sonido este modelo sigue siendo de lo mejor que hay en el mercado. El uso de sus dos altavoces -el inferior para los graves y el frontal para el resto de necesidades- permite conseguir una experiencia sonora de una calidad incuestionable tanto en definición como en potencia. No falta el uso de la tecnología BoomSound, y este apartado debería potenciarlo más el fabricante ya que sin duda no hay un modelo que esté cerca de su calidad actualmente.
El almacenamiento llega en dos opciones, 16 o 32 GB, con posibilidad de utilizar tarjetas microSD de hasta 200 GB para aumentar este. Cumple perfectamente con lo necesario el HTC 10, y dispone de algunas cuestiones interesantes aquí, como por ejemplo que el espacio que se gana con las tarjetas se fusiona de forma sencilla e inocua con el almacenamiento base y que el terminal dispone de una bandeja propia para este accesorio, algo de agradecer y que otros modelos no permiten -así, te ahorras el tener que sacar la SIM en caso de necesidad-.
Para terminar de hablar de cuestiones de este apartado, dos detalle finales, uno propio del hardware y el otro del software. El primero es que se incluye compatibilidad con el estándar AirPlay de Apple -que se suma a NFC o Bluetooth-, lo que abre la puerta a poder combinar accesorios de la compañía de Cupertino. Por cierto, que hemos dejado de forma premeditada fuera el acceso WiFi, ya que este ofrece compatibilidad de doble banda, lo que está bien, pero su potencia no es la mejor que hemos visto… no es mala, pero nada que destacar, ni mucho menos.
En lo que se refiere al software, de nuevo tenemos que resaltar el uso de Sense, donde este desarrollo ofrece algunas herramientas interesantes. Un par de ejemplos son Boost+ que optimiza el uso del terminal, o la existencia de Temas, que dan la opción al usuario de cambiar el aspecto de la pantalla de su terminal (por cierto, News Republic sigue sin convencernos del todo). El caso, es que todo lo que decimos de la interfaz de HTC es bueno. Y con razón.
Conclusión
Un modelo de lo más interesante este HTC 10. Ha sido, por el momento, el último de los gama alta que se ha presentado, y no tiene nada que envidiar al resto de los que hay en el mercado. Hay claros avances en apartados clave, como por ejemplo la cámara o la pantalla, sin olvidar que el hardware otorga buena potencia y que el diseño es, como siempre refinado y llamativo.
Eso sí, el teléfono es algo más grande de lo que cabría esperar, y detalles como la cobertura de su antena WiFi o la posición de los botones capacitivos son mejorables. Pero lo que no se puede negar es que el HTC es un modelo que compite con cualquiera y que, esta vez sí, es un teléfono con mayúsculas. ¿Suficiente para lo que necesita la compañía? Eso está por ver, pero al menos en este modelo han realizado un muy buen trabajo.
A favor:
- Buen diseño
- Sonido por encima de la media
- Lector de huellas de excelente respuesta
- Cámara de buena calidad
En contra:
- Dimensiones mayores de las esperadas
- La cámara sufre un poco ante la luz intensa
- Potencia de la antena WiFi algo limitada