El iPhone 5 podría llevar un procesador A6 con arquitectura macroescalar

Saliéndose un poco de su norma, Apple ha revelado un secreto que podría ser el corazón de su próximo iPhone 5. Así, se ha anticipado para registrar una marca, Macroscalar (Macroescalar, en español), destinada a mejorar la velocidad y el rendimiento del procesador. Entendemos que sus nuevos chips A6 serán los que vengan instalados en el iPhone 5 y en el iPad 3.

Jeffry Gonion, quien ha estado trabajando como arquitecto de la plataforma de Apple desde 2003, es el inventor del concepto de arquitectura Macroscalar. Desarrolló esta idea como técnica para conseguir un uso optimizado y eficiente de las líneas de trabajo del procesador mediante la preparación y organización de instrucciones que pudieran ser ejecutadas, en la mayor medida posible, en paralelo. Bien, pues a principios de esta semana, Apple ha sorprendido con la solicitud de registro de una marca “Macroscalar” que ya ha sido publicada por la oficina de patentes de marcas de Estados Unidos.

La sorpresa no es el registro en sí, sino el hecho de que Apple lo haya hecho en Estados Unidos. Normalmente, las marcas han sido registradas en países como Trinidad y Tobago –de hecho, ya se registró una solicitud en este país el pasado mes de agosto– y solo después de anunciar un nuevo producto y sus características, la compañía registra la marca en Estados Unidos y otros mercados mayores como en Hong Kong, donde también lo ha hecho. Estos datos han alimentado los rumores sobre la llegada de una nueva y mejor tecnología para el procesador de Apple que, supuestamente, implementarán el iPad 3 y el iPhone 5.

La arquitectura macroescalar

La situación actual, de forma general, de los procesadores es la siguiente. Los cambios que se están introduciendo permiten mejorar la velocidad a la que un terminal realiza sus operaciones básicas –frecuencia de reloj–. Sin embargo, esto no se traduce necesariamente en un mayor rendimiento del procesador porque gran parte del software que se usa no está optimizado para dicha tecnología.

Y dicho esto, son precisamente los procesadores macroescalares lo que persiguen poner fin a esta dicotomía mediante, como hemos mencionado antes, la preparación y organización de instrucciones que sean ejecutadas, en la mayor medida posible, en paralelo. De esta forma cuando un ciclo de datos dependiente se completa, el siguiente conjunto de instrucciones ya está listo para ser ejecutado. Así, las líneas de trabajo del procesador siembre estarían funcionando y preparadas para actuar en cualquier momento, mejorando así la eficiencia. Uno de los segmentos donde probablemente se notarán más las mejoras, es en el de los juegos donde no se experimentarán los pequeños retrasos cuando, por ejemplo, se cargan o se vuelve a ellos tras estar en otra aplicación.

La ventaja de Apple en este campo es que la compañía está en situación ideal para introducir esta arquitectura porque, no solo controla el diseño y fabricación del procesador, sino también del software y por tanto, no necesita de la implicación de otros desarrolladores cuyas aplicaciones deberían adaptarse el nuevo hardware. Además, la arquitectura macroescalar tendrá mucho que decir en el campo de la optimización de las baterías ya que por su funcionamiento y por el perfecto ensamblaje entre software y hardware, llevará necesariamente a mejorar la administración energética. Así que de los procesadores A6, parece que Apple solo sacará ventajas frente a su competencia.

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