Samsung Gear Fit

Análisis a fondo del Samsung Gear Fit

Valoración: 7 de 10

Sello Movilzona 7La Samsung Gear Fit es una pulsera inteligente bastante diferente a las que se pueden encontrar en el mercado. Y esto es así tanto por su diseño, en el que existe una pantalla SuperAMOLED que la hace incluso más atractiva, como en funcionalidades ya que es capaz de recoger información del ejercicio que se hace como mostrar notificaciones del teléfono al que se conecta mediante Bluetooth.

Por lo tanto, el fabricante ha apostado fuerte por este dispositivo, ya que en el fondo parece un intento por ser un smartwatch con espíritu de pulsera inteligente más que otra cosa. Y, al menos sobre el papel, lo consigue. Eso sí, hay un detalle que se debe tener muy en cuenta de esta Samsung Gear Fit: sólo es compatible con dispositivos de la propia compañía coreana (en estos momentos son unos 17). Pulsera Samsung Gear Fit Lo primero de lo que hablaremos es del diseño de este accesorio, ya que hay que catalogarlo de esta forma debido a que es imprescindible conectarlo con un teléfono para sacarle el máximo partido (aunque es cierto que se puede utilizar de forma independiente, pero perdiendo muchas de las funcionalidades). A la vista resulta un producto muy atractivo, algo que se debe en gran medida a la pantalla que incluye y que le dota de un aspecto diferente y aporta una usabilidad mayor que la inmensa mayoría de sus rivales. Por partes, hay que decir que la pulsera es de goma (el espacio para la pantalla es plástico), lo que aumenta la comodidad a la hora de llevar la Samsung Gear Fit en la muñeca. El cierre que lleva es de presión que, en un principio, puede pensarse que no tendrá una gran durabilidad, pero al utilizarlo de forma continuada queda muy claro que esto no es así. En lo referente a  problemas en el agarre, no hemos tenido ninguno, por lo que su funcionamiento aquí es perfecto. Cierre de la pulsera Samsung Gear Fit En la pantalla, que está rematada por un borde metálico que le otorga un aspecto bastante cuidado, sólo hay un botón físico en el lateral, que tiene la función exclusiva de encender o poner en reposo a la Samsung Gear Fit. Por lo tanto, la funcionalidad de esta pulsera se consigue mediante el uso táctil del panel (lo que a nuestro juicio aumenta la sencillez de uso).

Primeras opciones a comentar

Al revisar externamente la Samsung Gear Fit una de las primeras cosas que llaman la atención es que en la parte inferior del dispositivo existe un sensor biométrico. Este mide las pulsaciones en el momento que se desee y, así, es un elemento diferenciador que incluye el producto. Su funcionamiento comentaremos luego sí es o no efectivo, pero el caso es que existe. Por cierto, justo al lado hay unos conectores que son los necesarios para colocar el accesorio que se incluye para recargar la pulsera, por lo que no existe una conexión directa para el cable USB. Semsor de la pulsera Samsung Gear Fit Adicionalmente hay que comentar que la Samsung Gear Fit ofrece compatibilidad con el estándar IP67, lo que le protege del polvo y el agua (importante el primer apartado, ya que salir a correr o andar con la pulsera es de lo más habitual). En el segundo caso, el de la resistencia al agua, hay que decir que soporta la lluvia sin problemas, pero meterlo en la ducha es un gran riesgo que, quizá, no siempre soporte.

Una pantalla realmente útil y diferencial

Estamos ante uno de los elementos más importantes de la Samsung Gear Fit, ya que su pantalla es la que la hace ser diferente. Esta es tipo SuperAMOLED y está curvada, lo que ya es síntoma del esfuerzo realizado por el fabricante. Además, se ve muy bien y, por ejemplo, al mostrar colores muy oscuros estos no ofrecen problema alguno. Pantalla de la pulsera Samsung Gear Fit Eso sí, el brillo no es todo lo intenso que debería para exteriores en algunas ocasiones (por lo que es recomendable ajustar este a mano, algo que no es precisamente lo más sencillo que se puede hacer con la Samsung Gear Fit). Pero, en general, no se ve na da mal y los colores destacan mucho y son llamativos. Además, la respuesta táctil es perfecta, por lo que tiene un plus de usabilidad que se debe tener en cuenta. Hay un detalle que no debemos dejar de comentar en este apartado: es posible cambiar la orientación de vertical a horizontal de lo que se ve en la pantalla de 1,84 pulgadas con una resolución de 128 x 432, lo que permite establecer la forma más cómoda en la que se desean ver las notificaciones y, también, la información básica como la hora. Borde de la pantalla de la pulsera Samsung Gear Fit

Utilizando la Samsung Gear Fit como un smartwatch

Aquí hay que decir que es donde mejor se ha comportado la pulsera, ya que el conocer que se reciben mensajes en el correo de Gmail o en Hangouts es algo que se realiza con una solvencia impecable (algo que se debe configurar en Gear Fit Manager en el teléfono al que está conectado el accesorio mediante el uso de Bluetooth). Al abrir el aviso correspondiente, se pueden ver las primeras líneas de este -que no es mucho todo hay que decirlo- y dependiendo de la orientación la lectura no es la más cómoda. Si se desea ver la notificación por completo, se puede pulsar el lugar correspondiente para verlo en el teléfono, pero no se accede al mensaje en concreto, sino a la aplicación. Esto no es lo óptimo y, claramente, es un problema de software que se debe corregir (y no será el único del que hablaremos). Eso sí, es posible eliminar las notificaciones desde la pulsera –aunque depende de la aplicación en cuestión-. Imagen de la pantalla del Samsung Gear Fit Por cierto que el funcionamiento que demuestra la Samsung Gear Fit a la hora de gestionar los mensajes y “mover” el sistema operativo es realmente bueno, ya que no hay retardos ni fallos habituales. Por lo tanto, el procesador STM32F439 de 180 MHz se basta y se sobra para estos cometidos. El caso es que el funcionamiento en este apartado es muy convincente y es algo lógico, ya que Samsung tiene ya experiencia al respecto con los smartwatch (un detalle: la Samsung Gear Fit no utiliza Tizen, sino un desarrollo más reducido denominado RTOS y, por ello, la cantidad de aplicaciones de terceros no es excesivamente amplia). Por lo tanto, hay que decir que este producto combinado con un teléfono responde a las mil maravillas.

Utilizando la Samsung Gear Fit como cuantificador

En este apartado quedamos sorprendidos, y no gratamente. Las opciones sobre el papel que ofrece la Samsung Gear Fit son amplísimas, y más que suficientes para que se convierta en uno de los mejores cuantificadores que hay en la actualidad. Pero si bien el funcionamiento como tal de esta es correcto, la información que adquiere no es la más precisa (excepción hecha del sensor biométrico, que tiene una exactitud adecuada). Lo que decimos se debe a que, por ejemplo, el podómetro tiene una imprecisión bastante elevada. En nuestra experiencia, siempre ofrece una cantidad de pasos mayor de la real (entre un 10 y 15%). Incluso, si se tiene un terminal de Samsung con S Health que haga lo propio, las medidas no son ni mucho menos exactas… ni por asomo. Lateral del Samsung Gear Fit Y, esto, es un problema que se agrava si se desea combinar la información entre los dos dispositivos, ya que no hay forma alguna para hacer que las medidas coincidan entre la pulsera y el teléfono en cuestión. Sorprendente para dispositivos que están fabricados por la misma compañía. Y, esto, es así incluso cuando se pone el modo Carrera combinado (donde el terminal móvil no recurre a las medidas de pulsaciones que hace la Samsung Gear Fit en su modo deportivo). Sin duda alguna, hace falta una mejora del software sí o sí, ya que este es un apartado decepcionante. Otras opciones son el modo Sueño, que ciertamente no se utiliza mucho pero que está presente en Samsung Gear Fit. Y sólo en este, ya que la información no se manda al terminal móvil y, por lo tanto, no puede ser gestionada debidamente por un programa más completo. Es decir, que se pierde (por cierto, sería muy adecuado que si se activa este modo, las notificaciones no funcionaran, algo que no ocurre). Botón de la pulsera Samsung Gear Fit Por lo tanto, y al contrario que cuando funciona como un smartwatch al uso, la Samsung Gear Fit aquí tiene carencias que se deben mejorar. Estas parecen debidas en su mayoría por el software, por lo que en principio solución deben tener. Por lo tanto, habrá que ver si toma las medidas necesarias Samsung.

Conclusión

Lo cierto es que tiene mucho y bueno esta Samsung Gear Fit, pero la sensación es que ha llegado con un software que no está muy bien rematado y, esto, le hace perder funcionalidad y operatividad. En especial en lo referente a la toma de datos de actividades físicas. Además, su autonomía no va mucho más allá de dos días, lo que también debería depurarse. Eso sí, estamos ante un producto diferencial, que bien acabado puede significar un paso muy importante para crear un dispositivo reconocible y muy útil. Su pantalla es excelente, y su funcionalidad es muy buena para lo que debe hacer. Con el añadido de la resistencia al agua y el polvo, y al tener un diseño muy llamativo, lo cierto es que la Samsung Gear Fit -con algunas correcciones- es un producto, como mínimo, interesante.

A favor:

  • Excelente comportamiento con las notificaciones
  • Pantalla de calidad y utilidad
  • Incluye sensor biométrico para conocer las pulsaciones

En contra:

  • Problemas como cuantificador
  • Autonomía mejorable

Fotos del producto:


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