Se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos, y en algunas ocasiones es evidente que es así. Porque no siempre obramos con raciocinio a la hora de interactuar con nuestros teléfonos, sobre todo a la hora de hacerlo con otras personas. Muchas veces compartimos datos a la ligera, que nunca o casi nunca deberíamos facilitar.