La evolución de la tecnología 6G es imparable, y Ericsson se está posicionando como un referente. Aunque la comercialización de esta tecnología no se espera hasta finales de década, el gigante sueco sigue implementando nuevas soluciones para su desarrollo, también del 5G, como la que ha realizado ahora con el centro de investigación alemán Forschungszentrum Jülich.
Con esta colaboración, ambas corporaciones buscan importantes avances en el desarrollo tanto de redes 5G como 6G, en este último caso, con la intención de introducirla en toda la cartera de soluciones de Ericsson.
Una colaboración centrada en la computación neuromórfica
Aunque suene a término muy sofisticado, la computación neuromórfica, la realidad es que se trata de un enfoque tecnológico muy interesante en este campo. Ya que este se inspira en el funcionamiento del cerebro humano, de tal manera que sea más sencillo gestionar tareas de red más intensivas de una manera más accesible.
La colaboración entre Ericsson y el centro de investigación alemán Forschungszentrum Jülich es ampliar los límites del rendimiento y garantizar que las infraestructuras futuras ofrezcan una inteligencia excepcional utilizando la menor cantidad de energía posible. Y es que la eficiencia energética es una de las claves para que las redes sean cada vez más sofisticadas y accesibles tanto por operadoras como por usuarios.
Nicole Dinion, Directora de Arquitectura y Tecnología de Software y Servicios Cloud de Ericsson, ha asegurado al respecto que, “El futuro de las redes móviles está profundamente entrelazado con la IA y la necesidad de una eficiencia energética sin precedentes. Nuestra colaboración con el Forschungszentrum Jülich, durante años un líder mundial en supercomputación y física aplicada, combina su investigación y poder de cómputo con nuestra experiencia en todos los dominios de la tecnología de las telecomunicaciones. Juntos exploraremos arquitecturas que definirán la próxima generación de telecomunicaciones”.
Una pieza esencial de este ambicioso proyecto es el aprovechamiento de JUPITER, reconocido como el primer superordenador a «exaescala» de Europa. La integración de esta inmensa capacidad informática permitirá a ambas entidades diseñar, probar y validar nuevas soluciones de inteligencia artificial capaces de hacer frente a las complejas y exigentes demandas que impondrá el 6G, cuyos primeros servicios comerciales se esperan para alrededor del año 2030, por tanto en menos de un lustro.
IA para mejorar la red central y la gestión de red
La colaboración se centrará en diferentes áreas de investigación, entre las que destaca la introducción de la IA en todos los productos de Ericsson. Métodos para evaluar de forma sistemática la velocidad de ejecución, la escalabilidad y la eficiencia del almacenamiento. También se investigará la computación energéticamente eficiente para la inferencia de IA en las áreas de radio y de edge.
Para lo que habrá que desarrollar prototipos de tecnologías como MIMO Masivo, así como estimación de canales de radio con el objetivo de reducir el consumo energético frente a otros modos. También se implementarán conceptos de Arquitectura de Supercomputación Modular MSA, junto al estudio de estrategias operativas para recuperar el calor y maximizar la eficiencia en entornos cloud y HPC basados en ecosistemas de iniciativa europea EuroHPC.
Esta colaboración une a Ericsson con una Asociación que cuenta con más de 7000 empleados volcados en investigar un sistema energético respetuoso con el clima, gracias al uso de la ciencia de datos y la simulación. Una colaboración que marca un paso vital hacia la próxima generación de telecomunicaciones, combinando liderazgo móvil con la gran potencia del superordenador JUPITER y la innovadora computación neuromórfica.
Ambas entidades clave para poder desarrollar una infraestructura 6G especialmente inteligente de cara a su comercialización a comienzos de la próxima década. Cuanto más y mejor se investigue ahora, de mejores redes disfrutaremos para entonces.


