El mercado de smartphones está pasando por un momento de máxima presión. El precio de la memoria por la irrupción de la IA se ha disparado, y ya es el principal coste que deben afrontar los fabricantes al ensamblar sus teléfonos. Un coste que ya supera incluso al que históricamente marca el precio de los terminales, el procesador.
Y no solo el coste de la memoria se ha disparado, también el del almacenamiento, y es que entre ambos se comen casi la mitad de los costes que implica fabricar de media un smartphone.
Nueva escalada de la memoria
Así lo ha desvelado Counterpoint Research, la firma de análisis de mercado, que ha podido constatar que los precios de memoria para smartphones han aumentado más de un 80% respecto del mismo segundo trimestre en 2025, por lo que es evidente que el impacto que esto tiene en los fabricantes es devastador para los márgenes, que cada vez son más pequeños.
Para hacernos una idea, en el primer trimestre de 2025, el procesador suponía el 31% del coste total del smartphone, mientras que la memoria DRAM suponía el 8%, o la memoria NAND, que era el 5% del coste total del teléfono. Ahora esos pesos se han invertido, y el procesador ya no es el mayor coste que tiene que asumir el fabricante, ya que ahora se lleva el 24% del presupuesto, frente al 25% de la memoria, en el tercer trimestre de 2026. La NAND por su parte tiene un peso en el coste del 18%.
Por tanto, si en el primer trimestre de 2025 la memoria DRAM y la NAND suponían el 13% del coste del teléfono, ahora se ha disparado hasta el 43%, algo difícil de gestionar para un fabricante. Y esto no quiere decir que sea más barato ahora el procesador, para nada, los costes de los demás componentes mantienen sus precios, pero es la memoria la que dispara el conjunto. Por tanto, con este panorama es evidente que la reducción de márgenes para los fabricantes es un hecho, y el aumento de precios la única opción realista para poder mitigar el impacto de esta fiebre de la memoria en los balances.
La gama de entrada es la que más sufre
Como os podéis imaginar, es la gama baja la que más está notando la presión del precio de la memoria. Ya que el coste de los componentes ha crecido un 70% en este periodo. Esto ha llevado a los fabricantes a reducir de forma drástica la fabricación de este tipo de dispositivos. En la gama media, la situación no es mucho mejor, ya que el coste medio de los componentes ha crecido un 52% en el mismo periodo. En este caso, lo que está pasando es que los fabricantes están reduciendo las características de los procesadores y las cámaras para compensar el aumento de los costes, y evitar así aumentar los precios por encima de lo aceptable para el consumidor.
En el caso de la gama premium, los costes también han aumentado de forma notable, aunque menos que en las otras gamas, en este caso, un 50% en el mismo periodo. Un segmento que está viendo también cómo los precios siguen creciendo, aunque con un impacto menor en el consumidor, que está adoptando este tipo de dispositivos con efusividad, siendo el segmento que más crece con diferencia en el último año.
Así, los analistas esperan que el aumento de los precios de los smartphones sea generalizado en los próximos meses. Y ponen un ejemplo concreto, el del futuro iPhone 18 Pro Max de 1TB, que tendrá un aumento de costes de 300 dólares, lo que obligará a Apple, igual que a otros fabricantes, a ser creativos para no imputar toda la subida al precio final. Y admiten que una reducción generalizada del margen bruto de los fabricantes será una consecuencia directa de esta crisis de la memoria, que, según diversas fuentes, debería comenzar a amainar a mediados de 2027, aunque sin regresar a niveles de antes de esta crisis.





