V-Valley ha celebrado la segunda edición de su Tech Summit, una cita donde se han reunido los mayores expertos del sector en un entorno único. En él se ha departido de muchas cuestiones, pero especialmente de la transformación del sector gracias a la IA, la oportunidad de crecimiento que ello supone, y las amenazas de ciberseguridad que siempre están ahí.
Un momento especialmente complejo gracias a la IA, capaz de mejorar la eficiencia de las empresas, pero también de facilitar las herramientas necesarias a los hackers para ser más letales en sus ataques. Con la participación de cerca de 400 asistentes y el sólido respaldo de 53 fabricantes, el mayorista apostó por un formato eminentemente práctico, con 78 sesiones técnicas distribuidas en las cinco grandes áreas de negocio en las que opera la empresa.
Las claves del segundo Tech Summit de V-Valley
Con este nuevo Tech Summit, los expertos han dejado constancia de que la IA ya es una amenaza de ciberseguridad de primer nivel. Ya que su uso está automatizando ataques reales por parte de los ciberdelincuentes. Y es que ya ha sido posible documentar ataques donde todas las fases han sido realizadas activamente por la inteligencia artificial, desde el reconocimiento y explotación a la propia documentación.
El malware sigue siendo una amenaza creciente, y además está pisando el acelerador con desarrollos cada vez más letales para las empresas. Tanto es así que ya existen herramientas de carácter ofensivo muy avanzadas, como es el caso de loud-native modular, que en cuestión de días pueden estar listas para atacar, precisamente gracias al potencial de la IA. Esto al final se traduce en un coste menor para el hacker y una menor inversión de tiempo, que puede redirigir a nuevos ataques.
Esta reunión ha dejado muy claro que las capacidades ofensivas ya no son algo exclusivo de las compañías más grandes, y que gracias a los modelos de código abierto y más compactos pueden encontrar las vulnerabilidades generando exploits en los sistemas más avanzados, como por ejemplo Mitos de Anthropic. El problema de todo esto es que la línea ya se ha traspasado, y los ciberdelincuentes tienen ahora acceso a unas capacidades de desarrollo con un potencial infinito y creciente.
El riesgo de los chatbots está ahí, latente, ya que estos se están convirtiendo en un vector de ataque para los ciberdelincuentes, que encuentran en ellos y en sus similares el caldo de cultivo perfecto para poder entrar en las organizaciones de una forma más rápida y transversal. Y esto da pie a un debate encendido sobre la convivencia de las empresas con este tipo de chatbots y el acceso a la IA por parte de los empleados.
No se va a imponer la prohibición de las herramientas de IA en las empresas, sino que estas tendrán que aprender a utilizarlas y gobernarlas de una manera más responsable, sin llegar a bloquearlas, porque son necesarias para mejorar la eficiencia de la organización desde los propios empleados. Para ello es necesario que las empresas tengan una imagen clara de cuáles son los modelos de IA que sus empleados utilizan, qué herramientas o permisos usan para poder modular una respuesta realista.
Las principales amenazas a las que se enfrentan las empresas son las fugas de datos, los plugins maliciosos, el uso de agentes autónomos o una escalada de privilegios, que son clave en el crecimiento de las amenazas. Pero no todo es malo por la irrupción de la IA, porque esta también mejora las estrategias de defensa y su intensidad. Gracias a métodos de machine learning y deep learning que son capaces de ofrecer detección temprana, automática, reducir al mínimo los falsos positivos y automatizar las políticas de seguridad.
Por eso el futuro en este sentido apunta a una misma dirección, con el uso activo de la IA en los procesos de protección en tiempo real de las empresas. Ya sea mediante firewalls, plataformas que se adaptan de manera automática, detectando anomalías y corrigiendo escenarios mientras crean protecciones sólidas de cara a futuros ataques, que también habrán mejorado sus tácticas gracias a la IA.
La innovación y la tecnología como catalizadores del crecimiento
En su intervención, Hugo Fernández, el CEO de V-Valley, ha descrito algunas de las claves del mayorista para ayudar a las empresas a conseguir sus objetivos. El CEO afirmó que “queremos que haya mucha innovación y que la tecnología sea la punta de lanza”. Además, atribuyó el sólido crecimiento financiero a los valores corporativos: “Hemos creado una unión espectacular entre el fabricante, el mayorista y el partner, es lo que nos hace crecer”.
Al respecto del canal español, aseguró que “El canal español es muy maduro y está sabiendo trasladar las oportunidades al mercado, de manera real”. También se ha referido a los problemas que atraviesa el sector tecnológico, sobre todo por la inflación generada por la falta de suministros, algo que curiosamente ha dinamizado las ventas. “El miedo a la inflación provoca que las empresas adelanten los proyectos”.
Y es que ante la falta de componentes en la cadena de suministro, el CEO de V-Valley enfatizó en la resiliencia y proactividad de la empresa: “Se trata de ser flexible e innovador ante una situación complicada: hay alternativas para combatir esa falta de producto. Nos hemos anticipado y hemos puesto soluciones innovadoras para seguir facturando en el modelo pago por uso. Es un buen momento para reinventarse” afirmó el CEO de V-Valley.





