Lo bueno y lo malo del rendimiento que ofrece el Samsung Galaxy S21

Hemos probado el modelo más pequeño de entre todos los que componen la gama Samsung Galaxy S21, y vamos a mostrarte qué es lo que puedes esperar de él al utilizarlo como teléfono de referencia en el día a día. Lo cierto, es que sobre el papel estamos ante un smartphone que es una solución más que suficiente para la práctica totalidad de los usuarios.

El hardware que hay en el interior de este Samsung Galaxy S21 deja bastante claro que la gama alta es el segmento del mercado al que pertenece. Así, por ejemplo, es lo que tiene que ver con el procesador el utilizado es un Exynos 2100, que es el más potente y moderno que ofrece la compañía coreana ya que este es un componente de fabricación propia. Con 4 núcleos en su interior y una tecnología de fabricación de cinco nanómetros, este componente combinado con sus 8 GB de RAM tipo LPDDR5 no deja resquicio alguno a la hora de estar seguro de que no habrá aplicación que se le resista (ya que incluso la GPU integrada, una Mali-G78 MP14 dispone de músculo más que suficiente para que los juegos no te den el más mínimo problema).

Hay algunos detalles que creemos que son importante destacar de este modelo, como por ejemplo que su WiFi es compatible con la versión 6 de este estándar inalámbrico, lo que asegura un buen funcionamiento, ya que no le faltan otras opciones como por ejemplo ser Dual Band. En las pruebas que hemos realizado, la verdad es que tanto la cobertura como la estabilidad en las transferencias de datos es fantástica, de lo mejor que hemos visto hasta la fecha y todo ello sin mostrar baja de rendimiento en ningún momento. El Bluetooth funciona de forma fantástica, lo mismo que ocurre con el chip NFC a la hora de realizar pagos móviles. Incluso, hay que destacar que el sonido estéreo de los dos altavoces firmados por AKG, es bastante convincente.

¿Es potente el Samsung Galaxy S21?

La respuesta es bastante sencilla: sí que lo es. En las pruebas que hemos realizado a este terminal hemos comprobado que el funcionamiento tanto con aplicaciones sencillas, donde no se utilizan todos los núcleos del procesador, como las más complejas la experiencia de uso es fantástica. Nada de lag, y una sensación de tener siempre mucho más de lo que se necesita para ejecutar todo tipo de apps. También hay que destacar que el ejecutar acciones propias del sistema operativo, la fluidez es muy buena y no hemos detectado retardo alguno.

Estos son algunos de los resultados que hemos obtenido en las pruebas sintéticas al utilizar el Samsung Galaxy S21, donde se puede ver que el músico que ofrece el terminal es más que correcto y por lo tanto es una buena elección si buscan un smartphone que sea especialmente grande:

Un apartado donde nos ha gustado especialmente este modelo es en el que tiene que ver con el trabajo del almacenamiento interno. Este es tipo UFS 3.1, y asegura una alta velocidad tanto en la lectura como la escritura. Tanto es así que casi quintuplica a lo que se ofrece en los terminales que incluyen componentes que se pueden considerar como tradicionales. El caso es que esto se hace notar tanto al ejecutar aplicaciones donde la velocidad es excelente como en el trabajo con contenidos multimedia, ya que el procesador siempre tiene datos que gestionar. En definitiva, la potencia que ofrece el Samsung Galaxy S21 consideramos que es lo suficientemente alta para que compita sin problemas con cualquier rival, eso sí no se puede considerar a este teléfono como el más potente del mercado.

Con los juegos funciona sin problemas

Como hemos dicho antes la GPU muy integrada es una Mali-G78 MP14. La capacidad de proceso que tiene este componente es lo suficientemente alta como para no defraudar en prácticamente ningún momento, y esto es algo que hemos comprobado en la ejecución de títulos que son muy exigentes como por ejemplo PUBG o Fortnite, donde con resoluciones Full HD no hemos bajado nunca de los 30 cuadros por segundo, lo que es una buena marca. Bien es cierto que no lleva la gráfica integrada con mayor número de núcleos en esta gama de producto, algo que sí ocurre con los procesadores Kirin 9000, su frecuencia es algo superior se enmascara la diferencia.

Sin llegar a ser algo problemático sí es cierto que en ocasiones cuando se juega de forma continuada y con una alta exigencia se produce cierto aumento de la temperatura, que no es descontrolado, pero que si se hace notar. Quizá las reducidas dimensiones que tiene este teléfono son la causa, pero también es verdad que el sistema de refrigeración integrado en el Samsung Galaxy S21 realiza muy bien su trabajo, ya que se baja el calor de forma bastante eficiente y rápida en muy poco tiempo.

En definitiva, si te decides por la compra de este terminal te llevas un dispositivo potente y efectivo, que te dará siempre una sensación de solvencia que es muy de agradecer. La verdad es que el Samsung Galaxy S21 se comporta de forma bastante buena y no tendrás queja alguna con la experiencia de uso qué consigues con él, independientemente de la aplicación o aplicaciones que tengas abiertas.