Vídeo exclusivo de la fabricación del nuevo iPad en la factoría de Foxconn

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Apple
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No es nada habitual que un periodista pueda entrar en el lugar donde se fabrica un producto de Apple. Tanto es así, que Rob Schmitz, de American Public Media Marketplace, es la segunda persona que lo ha conseguido con el fin de ver cómo se produce y monta el nuevo iPad y cómo es la fábrica de Foxconn por dentro.

Rob Schmitz ha publicado una serie de reportajes en American Public Media Marketplace detallando las condiciones de trabajo de las fábricas en China incluyendo entrevistas a los trabajadores y sus supervisores. Esta visita –cuyo resultado es el vídeo que os mostramos– es en realidad parte de un entramado en el que se incluye un enfrentamiento periodístico con Mike Daisey que el mes pasado publicaba un reportaje un tanto siniestro y sensacionalista sobre las condiciones de trabajo en las fábricas de Apple en China. Bien, pues ahora Schmitz publica sus propios resultados tras la mencionada exclusiva visita a la planta de Foxconn en la ciudad de Shenzhen.

Las imágenes nos muestran una factoría organizada, tecnológicamente muy avanzada, donde se fabrican y son probados los nuevos iPad de Apple. Según Schmitz, el primer concepto erróneo sobre las instalaciones de Foxconn es que él siempre había hablado de ellas como “fábricas”, sin embargo, su sensación tras pasar las puerta de entrada fue que se trataba de una auténtica ciudad donde trabajan 240.000 personas, 50.000 de las cuales viven en una especie de campus en habitaciones compartidas. Así, las instalaciones tienen una avenida principal, flanqueada por restaurantes, bancos, cafeterías, tiendas de comida, de fotos de boda e incluso, por una librería automatizada. También hay zonas deportivas: pistas de baloncesto y de tenis, gimnasio, piscinas y un estadio de fútbol de césped artificial en el centro del campus. Incluso, cuentan con una emisora de radio –Voice of Foxconn–, un canal de noticias y un cuerpo propio de bomberos.

El trabajo en la fábrica

Schmitz describe el trabajo como tedioso y de muchas horas, pero no dice nada sobre terribles condiciones de explotación –haciendo clara alusión al reportaje sensacionalista que publicó Mike Daisey–. Sí alude al hecho de que ha habido trabajadores afectados por productos tóxicos y que en auditorías realizadas por Apple se han detectado irregularidades, que califica como poco frecuentes, como encontrar a trabajadores menores de edad en las fábricas. Evidentemente, no son las condiciones ideales para un trabajador por la cantidad de horas de trabajo y el tipo de actividad monótona que realizan, pero Schmitz no cree que haya que llevar las cosas hasta el extremo simplista retratado por Daisey, sobre todo porque la problemática, debajo de toda esta maraña, es mucho más compleja.

La cuestión de las fábricas de Apple en China viene de lejos porque ya en verano de 2010, por ejemplo, Steve Jobs respondía a preguntas sobre este tema diciendo que Foxconn no era una fábrica de explotación y que estaban muy preocupados por la tasa de suicidios o intentos de, pero que aún así era una tasa menor que la de Estados Unidos en aquel verano.